La inquietud del éxito de la independencia catalana

Los partidos a favor de la independencia catalana tuvieron escasa mayoría en el parlamento correspondiente, y aunque las elecciones fueron poco beneficiosas para el gobierno central, éste sigue teniendo el control debido al estado emergencia, promulgado el pasado octubre.

Pero pocos se han detenido a pensar sobre qué sucedería si Catalunya sale victoriosa de todos estos avatares relacionados con su independencia, o sobre la posibilidad de que la comunidad autónoma se convierta en una nación y logre sostenerse por sí misma.

Cualquier persona pensante afirmaría que Catalunya ya dispone de la apariencia de un Estado independiente gracias a sus símbolos, idioma, parlamento y economía pujante. Sin embargo, el ex presidente de la Generalidad de Catalunya sigue exiliado voluntariamente en Bélgica.

Seguridad y otras posibilidades de Catalunya

No todas las localidades cuentan con una fuerza de seguridad tan eficiente, como ocurre en el caso de los Mossos d’Esquadra, quienes actuaron a la altura conforme al protocolo correspondiente de un atentado terrorista.

Además Catalunya tiene su propio regulador de difusión, mini embajadas que impulsan el comercio y la inversión catalana con el resto de las naciones a nivel mundial. Servicios públicos como escuelas, excelente viabilidad y buena atención sanitaria.

No todo es color de rosa en esta región que ha dado mucho de qué hablar últimamente, sobre todo porque hace falta cosas que afinar en materia de independencia, tales como el control fronterizo, banco central, control aéreo y otros aspectos que hoy son controlados por Madrid.

Una visión realista

Los ciudadanos catalanes repiten a través de consignas callejeras, conversaciones e incluso con silencios que el gobierno central les roba, y que es Catalunya quien provee todas las riquezas que debería suministrar el resto de la nación española.

Es verdad que Catalunya es mucho más rica que el resto de las comunidades del resto de España, pero tan solo tiene en su haber al 16% de la población de España, y produce el 19% de su PIB, además de la cuarta parte de las exportaciones hacia otros países.

Estas cifras son alentadoras, pero la perspectiva de independencia no lo es tanto, ya que si bien Catalunya provee una cantidad considerable de tributos para la nación, eso se consumiría con la creación de nuevas instituciones estatales.

Mucho ruido y pocas nueces

Las medidas que ha tomado el gobierno nacional han terminado por opacar los intentos de independencia de quienes promueven este movimiento. Sin embargo hay algo que rescatar del pensamiento independentista.

Los ciudadanos de Catalunya, a pesar de que su voz ha sido acallada en múltiples oportunidades no se han dejado amilanar, y en cada periodo presidencial hacen manifestar su voluntad a través de protestas, referendos y otras expresiones.

Desconocemos si en algún momento Catalunya alcanzará la tan codiciada independencia, pero lo cierto es que es admirable la manera en la que los catalanes defienden su identidad e idiosincrasia. Algo de lo que adolecen quienes viven en el resto de España.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*
*
Website